
Un día en clase de neerlandés, mi profesora me comentó que le encantaban las patatas bravas y que siempre que va España es una de las raciones que pide. Me preguntó si sabía la receta, porque iba a ser el cumpleaños de su hija y quería prepararlas para la fiesta que estaba organizando. Como nunca la había hecho en casa, quedé en buscársela y al día siguiente se la daría. Mientras buscaba la receta pensé en tener un detalle con ella, así que preparé la salsa y la metí en un tarrito junto la receta. Le encantó!
Y por lo que me comento días después de la fiesta, las patatas fueron todo un éxito, así que no me quedó más remedio que probrarla yo también y al fin de semana siguiente la preparé.
Quedaron buenísimas! Las patatas confitadas al freírlas quedan crujientes por fuera y blanditas por dentro, toda una delicia y la salsa queda estupenda.